El Dragón en los tiempos actuales

 


 
El Dragón en los tiempos actuales
Escrito por: Cheng, Chao Mu
El dragón lleva asociado a la cultura china miles de años. En tiempos pasados, la toga del dragón sólo estaba reservada para el emperador. Los chinos están orgullosos de ser los descendientes del dragón. El Dragón, esa mítica y sagrada criatura que nadie ha visto jamás, de siempre ha sido una idea distante, en cuentos e historias. Pero el dragón sí que está entre nosotros, y me ha permitido sentir su espíritu en el mes de octubre.

He tenido la suerte de llevar a cabo la representación del Dragón Celestial de Tai Ji Men en la Celebración Nacional del 10 de octubre, en 2005. La representación del dragón era parte de otra representación más larga de 11 minutos que Tai Ji Men hizo en el día nacional. La representación de Tai Ji Men repartió paz, amor y felicidad para celebrar el cumpleaños de nuestra nación. La representación del dragón, junto con otras 4 criaturas propensas, se llevó a cabo para expresar el mensaje.

Se representaron cuatro Dragones Celestiales de Tai Ji Men. El Dragón de fuego y el Dragón amarillo son las más largas. El Dragón de fuego y el Dragón amarillo tienen 60 metros de longitud cada uno, y hacen falta 25 personas para su representación. La cabeza del dragón pesa 30 kilos. Cuando empieza el toque de tambores, los Dragones de Fuego y Amarillo corren enfrentados el uno al otro, desde los dos extremos de la plaza de la Sala presidencial, a toda velocidad y haciendo círculos en el centro de la plaza. Tras la formación en círculo, los dos dragones tienen que saltar sobre el otro y volar a través de la Plaza para repartir buena fortuna entre las personas. La imagen de los dragones corriendo, saltando y volando está impresa en mi corazón, muy presente. Y, cuando veo la grabación de la representación, aún hoy puedo sentir la energía de los dragones volando con la música.

El espíritu del Dragón es compasión, determinación y sabiduría. Sólo cuando los participantes en la representación tienen presente dicho espíritu y lo llevan a la práctica en el día a día, es cuando el dragón puede volar por el cielo y repartir amor, paz y felicidad. Sólo cuando el corazón de los representantes es compatible con el espíritu del dragón, será efectiva la expresión y realización de la compasión, la determinación y la sabiduría.

Tuve el honor de ser uno de los que participó en la representación. Todos los representantes son dizi (aprendices) de Tai Ji Men. Los dizi de Tai Ji Men proceden de distintos estratos de la vida, y de todas las edades. Hemos aprendido el Kung Fú de corazón durante años. Gracias a los años de práctica de artes marciales y Qigong, podemos aguantar el gran esfuerzo que supone la práctica de la representación del dragón. Pero la diferencia está en el corazón, no en la habilidad. La representación del dragón es un examen para nuestros corazones. Sin un corazón lleno de amor por el mundo, compasión por la gente, y determinación y sabiduría para poner en práctica el amor y la compasión, el dragón simplemente no vuela.

Recuerdo los hermanos que cayeron al suelo cuando no pudieron saltar sobre el dragón y fueron arrastrados. Pero no quisieron soltar el soporte, e hicieron grandes esfuerzos para mantenerlo, por miedo a que al soltarlo golpeara al hermano de enfrente. Esta es exactamente la expresión de la compasión, asumiendo daño para el beneficio de otros. No nos echamos atrás en el entrenamiento, a pesar de las altas posibilidades de que no saliera bien. Por lo tanto, en los primeros entrenamientos, en el mismo salto, caerse y ser arrastrado era una constante. No obstante, tras cada intento fallido en el salto, no había quejas. En vez de ello, acudíamos a los hermanos afectados por la caída y les expresábamos nuestro cariño, a la vez que buscábamos soluciones. Estábamos unidos en uno solo. Cada uno de los hermanos es una parte indispensable del total. La solución de la sabiduría aparece cuando estamos tranquilos y somos realmente sólidos. El intento fallido no es un acto de bravura irracional, sino una confianza prudente en el todo, que lleva a la compasión de verdad, el coraje o determinación y la sabiduría. Una vez que el corazón ha sido probado en tales circunstancias, dicho corazón es compatible con el espíritu del dragón. Con el corazón y cuerpo a prueba, los dizi de Tai Ji Men representaron el Dragón con total realismo, y con el firme deseo de que el amor y la paz perduren a través de la representación cultural.

Estoy agradecido a ShiFu, que proporciona a todos los dizi una oportunidad tan valiosa de estar en contacto con el corazón del dragón. También mi agradecimiento para todos los hermanos y hermanas, que se han estado apoyando mutuamente de forma constante. El dragón ya no es un dibujo en un libro o una escultura en el templo. El dragón está ahora en mi corazón. Soy el dragón, en tanto que tengo compasión, determinación y sabiduría en mi corazón. Esta es mi historia real, no un cuento de la infancia. Y esta es mi experiencia de vida real, en Tai Ji Men. Nada de esto habría sido posible sin Tai Ji Men.
 

 
El Dragón, esa mítica y sagrada criatura que nadie ha visto jamás, de siempre ha sido una idea distante, en cuentos e historias. Pero el dragón sí que está entre nosotros, y me ha permitido sentir su espíritu en el mes de octubre.
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